miércoles, 21 de diciembre de 2011

Libertad

La naturaleza nos hizo libres

Con la condena y con la angustia


Para:

- Desapegar de todo mundo

- Compartir naturalezas

- Crear y destruir en formas cíclicas

- Odiar y amar hasta hacerlo todo vano


Y Sufrir


Creer en lo que plazca

Pequeños animales vivientes se definen cada día

Luego se matan, de vez en cuando, entre cada limitante

Tal vez para no volvernos (tan) locos

Y definir ciencia, humanidad y normalidades

Sin que haya nadie a quien echarle totalmente la culpa todavía


El hecho de nacer igual o diferente

Solamente prueba mi propia incompetencia ante todo

Pero yo ya me gané mi propio cielo

Donde nadie cabe más que yo

Le pondré un dios y una sombrilla

Y algunas otras cosas que me gusten de este mundo

Tendré 2 dioses mejor,

Tal vez otro que me abanique y trabaje el mundo por mí

Que deliberé mi moral a mano alzada

Y que me discuta


Así podré dormir mejor por las noches

Sufrir menos la cotidianeidad de la Vida, la Familia y el Estado.


Tal vez sea mejor dejar todo esto que hago

Y actuar, jugando a las mascaras

Nada cambia las leyes fundamentales

Pero es todo menos tedioso al fin.

Inventaré realidades paradisiacas

Verdades inútiles

Tendré mi propio mundo lleno de animales salvajes, de profundos cielos azules

Donde pueda desangrarme tranquilo

Sin tener que pedir emociones prestadas

Y llorar cálido frente al fuego y mi cama


Pero no, el tiempo sobra

Debo domesticar mis creaciones

Debo luchar y debo vivir

Debo asesinar a cada cual que piense diferente

Debo pelarme y seguir a Buda

O a Cristo, o a Nietzsche (dejarme un bigote donde la comida se pegue)

Debo escribirle poemas al amor, pues el Eros es la gran máxima

Y ganarme galardones nacionales e internacionales, con una que otra consigna comunista

O Debo odiar la manifestación impura y creer en la abstracción matemática y en la evidencia


Debo meditar, ejercitarme y vivir

Luego debo morir, de la mano de alguien o de algo o de mí mismo

Ojala no tan patéticamente débil


O tal vez no debo nada

No lo sé

A nadie le importa, más que a mí, supongo

Quien quiera que venga a cobrarme

Me debo a mí mismo

Debo elegir

Todo

El cuándo y el cómo dormir

Hasta el con quien

Es lo único ineludible

Hasta que me lleve la muerte

Y puedo echarles siempre la culpa a otros

Supongo

Que puedo creerlo

Crearlo

Hasta que la muerte nos separe

O hasta que no quede nadie

Luego puedo volver a elegir

1 comentario:

Kta_granger dijo...

Siempre podemos elegir, siempre. El problema es que tal vez esas elecciones siempre se junten en el mismo punto, y la elección del camino...sea como sea...haga de nuestras vidas, algo más agradable y llevadero. O quizás no...y ni siquiera debamos elegir.

Un saludo colega...muy buen texto :)!! Vamos cada vez mejor!
Un abrazo :)